La elección del nuevo presidente del PAN

Será el próximo 18 de mayo cuando Acción Nacional inaugure una nueva forma de elegir al Presidente de su Comité Ejecutivo Nacional, gracias a la reforma estatutaria que fue aprobada en su XVII Asamblea Nacional Extraordinaria –misma que tuvo que realizarse en dos partes: marzo y agosto de 2013–, con el aderezo que implica la depuración del padrón que se llevó a cabo en 2012, publicándose el listado definitivo en el primer trimestre de 2013.


Los contendientes son Gustavo Madero Muñoz, dirigente nacional electo en 2010 quien presentó su renuncia al cargo para buscar la reelección, y Ernesto Cordero Arroyo, ex precandidato presidencial en 2012 y actual senador con licencia; ambos personajes participan en una obra en la que la polarización y la división interna que privan en el partido, –esta última agudizada tras la derrota electoral en 2012– juegan un papel importante en lo que será una elección histórica para Acción Nacional y su futuro.

La “onda grupera”, como es reconocida internamente, es fiel reflejo del cambio que el antaño símbolo de oposición ha tenido desde que ganó la Presidencia de la República en el año 2000 y que se ha venido agudizando conforme avanzan los días; nada más recordar cómo terminó su periodo al frente del PAN Manuel Espino Barrientos, para darnos una idea de hasta dónde puede llegar la lucha interna.

Lo inédito del proceso obliga a buscar nuevas formas de analizar este tema, pues de una elección que se realizaba al interior de su Consejo Nacional, pasó al voto libre de sus militantes, 253 mil 963 de acuerdo al padrón que depende del Registro Nacional de Miembros[ El listado, tanto nacional como por estado, se puede consultar en el siguiente portal: http://ww1.pan.org.mx/PadronAN/ ]. El Consejo Nacional quedó con facultades también reducidas después de la Asamblea Nacional Extraordinaria y modificó la forma de elegir a 300 de sus 380 integrantes.

Esto implica la realización de campañas, uso de medios con fines proselitistas, fiscalización de los recursos utilizados y la conformación de planillas para perfilar un equipo de trabajo que se encargará de conducir al PAN en el difícil proceso electoral de 2015 –con la posibilidad de influir en la elección de los candidatos a diputados federales, un factor muy importante a tomar en cuenta. Seremos testigos de 60 días de campaña en los que los candidatos podrán gastar un máximo de 12 millones de pesos, es decir, 200 mil pesos diarios, recursos provenientes de las aportaciones de los militantes, con toda la polémica que esto conlleva.

La propia competencia en busca de la antaño llamada “jefatura nacional”, con el ingrediente de la “onda grupera”, ofrece para una campaña de 60 días de duración un escenario de lucha alejada de la otrora “camaradería castrense” entre los contendientes, o sea una feroz competencia por ganar. Para un partido que ha visto reducidos sus espacios de gobierno, esto sólo representa malas noticias, especialmente si a esto sumamos la posibilidad de que la votación de los militantes ronde cifras cercanas al 50% –considerando los antecedentes de la elección del candidato presidencial en 2012, en la que votaron para elegirlo poco más de 415 mil militantes de un padrón de 1 millón 868 mil 567, es decir un porcentaje cercano al 25% del total de afiliados al PAN en ese momento–, lo cual generaría un debate adicional sobre la participación de sus militantes, en el que la palabra “crisis” volvería a circular.

 

Qué esperar de la campaña interna

Al momento de escribir estas líneas, prácticamente la mitad de la campaña había sido desarrollada con quejas menores, particularmente denuncias de ambos bandos, pero con reducida resonancia en medios.

El periodo vacacional de Semana Santa ofreció una breve tregua en la búsqueda de los votos azules, pero al terminar el descanso se espera que los equipos de campaña echen toda “la carne al asador” en busca de un golpe que les acerque al triunfo.

Así, muy probablemente seremos testigos de un incremento en la difusión pública de encuestas, así como en las denuncias y ataques que, hasta el momento, han sido moderados. Si los sondeos de opinión son correctos, y “cierto” expresidente de la República hace campaña como lo hizo internamente en 2006, Cordero podrá dirigir al PAN, pero si la maquinaria interna basada en las estructuras estatales afines funciona, Madero se reelegirá. Por ahora, el resultado es incierto dadas las nuevas condiciones de la elección.

El panorama de cara a los procesos electorales de 2015 no presenta un cielo despejado, sobre todo porque el combustible que el Pacto por México brindó al Partido, estaría agotado, pues pasó el tiempo de la presentación de las denominadas reformas “estructurales” que pudieran servir para beneficiar en medios a uno de los liderazgos del mismo.

Un partido enfrentado consigo mismo y obligado a entrar en el terreno de la competencia interna, representa un enigma con las nuevas reglas que se dio a sí mismo. Los siguientes dos meses pondrán a prueba los deseos de transformación de Acción Nacional o confirmarán que su descomposición aún no ha tocado fondo. Lo único cierto es que más sorpresas están por venir.

 

(Publicado en la revista Indicador Político, 21 de abril de 2014)

 

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