El PAN y la prensa

Para nadie es un secreto que la relación entre la prensa y el Partido Acción Nacional es, por decirlo suavemente, mala. Esto a pesar de que uno de los órganos periodísticos de referencia en el concierto informativo nacional es –o era por cómo se desempeña actualmente– la revista La Nación, además de contar con plumas de la valía de Carlos Septién García, Manuel Buendía Tellezgirón –quién se inició en dicha publicación–, Gerardo Medina Valdés, José Ángel Conchello o Carlos Castillo Peraza.


 

Cada día peor

Desde el momento de la fundación del PAN, se entendió la necesidad de contar con medios y estrategias para comunicar a los ciudadanos, propuestas y opiniones del nuevo instituto político; así, surgen el Boletín de Acción Nacional –editado de 1939 a 1943 como órgano en el DF–, la revista La Nación en 1941, así como Editorial Jus –misma que se mantuvo como una empresa que no formaba parte del Partido– y la creación de una Comisión de Propaganda, integrada por panistas que no se dedicaban formalmente a tales tareas.

Dicha comisión se limitó, en sus primeros años de vida, a difundir la doctrina del Partido y atraer simpatizantes a la naciente organización.

Los fundadores tenían una visión de la prensa, pesimista. En una carta fechada el 25 de noviembre de 1952, Efraín González Luna –quien ese mismo año fue candidato presidencial– expresó su sentir: “La actitud de la prensa, cada día peor, está demostrando la necesidad vital de órganos propios de información y propaganda. Como no podemos pensar en diarios, creo que debiéramos ser más modestos y aplicarnos a la organización de semanarios populares hechos con mucho cuidado y poco papel, del tipo de los que en Francia llegaron a tener fuerza política superior a la de los grandes diarios. Un semanario ágil de dos hojas en tamaño ordinario, o cuatro hojas en tabloide, con circulación nacional, nos serviría mucho”[ Una Amistad sin sombras, Ed. FCE-FRPH, México, 2010, pp. 2435-2436.].

La respuesta de Manuel Gómez Morin a la propuesta fue descorazonadora, “he hablado varias veces con las gentes del Partido que se supone podrían hacer este esfuerzo. Hasta se entusiasman con la idea; pero la realización se difiere y difiere o resulta de una pobreza tan tremenda como la del PAN”[ Idem, p. 2348.].

El propio Gómez Morin no tenía una mejor opinión de la prensa, a la que señalaba como “tonta y cobarde” por la poca difusión de ciertos temas. En varias cartas, lamentaba “que en la prensa nacional parece existir una especie de conspiración del silencio que se limita a publicar sólo los ataques contra el partido e ignora los problemas reales”[ Idem, p. XLIII.].

Con el paso del tiempo, si bien algunos panistas comenzaron a tener espacios en los diarios de mayor circulación, la queja por la escasa presencia del Partido en medios, prevalecía.

Es poco conocida la siguiente anécdota: Carlos Castillo Peraza visitó a Mario Vázquez Raña, dueño de la Organización Editorial Mexicana (OEM) empresa editora de El Sol de México, y a Emilio Azcárraga Milmo de Televisa; al primero le solicitó que convirtiera las páginas editoriales de sus diarios en un ring para debatir con militantes de los partidos, bajo el entendido de que le generaría más lectores; con Azcárraga, con las mismas peticiones bajo el brazo, logró que el famoso Tigre le llamará la atención al conductor Jacobo Zabludowsky para que incluyera más al PAN en el noticiario 24 Horas.

La década de los 90 trajo nuevos instrumentos para la comunicación del Partido, pero afloró otro de los problemas estructurales que no ha permitido solucionar este tipo de aspectos: falta de continuidad. Se siguió publicando La Nación pero reduciendo el tiraje, se creó la revista Palabra –que no se publicó dos años en la presidencia de César Nava–, la editorial del PAN, Epessa, nació y cerró sin dejar un legado, el Partido entró al ciberespacio con su portal de Internet, y más tarde en redes sociales, pero sin mantener un equipo de trabajo base para consolidar algún logro.

En 2009, luego de una reunión de Consejo Nacional convocado para analizar la situación del Partido tras la derrota electoral de ese año, se llegó a las siguientes conclusiones:

• “No tenemos una estrategia de relaciones con los dueños y directores de los medios de comunicación.
• “No existen los vehículos para contrarrestar los excesos en los medios de comunicación tradicionales.
• “No hemos sabido desarrollar medios alternativos de comunicación”[ Diagnóstico, Documento interno, Partido Acción Nacional, sin fecha.].

Como es evidente, a 70 años de vida, para Acción Nacional la conclusión era que no existía una estrategia de comunicación clara. Cinco años después, el panorama en la materia sigue igual.

 

Migajas

A propósito de la conformación de la Comisión Permanente del PAN, órgano que será el centro de la toma de decisiones, particularmente de cara a 2015 y bajo control maderista.

Un interesante artículo en el que se cita “cómo fue que los políticos acusados y procesados por corrupción se reeligieron”, teniendo en mente Nuevo León el año próximo y el PAN.

Atención con la forma en que se conformaron las comisiones del Consejo Nacional del Partido, particularmente la de doctrina, por lo que se prevé un cambio de orientación, como comentaremos en la próxima colaboración.

(Publicado en la revista Indicador Político el 9 de junio de 2014)

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