¿Qué sigue para el PAN?

La cita se cumplió. El PAN estrenó, el pasado domingo, una nueva forma de elegir al presidente de su Comité Ejecutivo Nacional (CEN) con el voto directo de sus militantes. Atrás quedaron casi 75 años de Asambleas y reuniones de Consejo Nacional en las que un grupo reducido de militantes tenían dicha facultad.


 

Como es previsible, habrá protestas e inconformidades por el resultado y, esperamos, humildad en los ganadores, algo escaso en estos días en el panismo y sus distintos grupos. Algunas conductas bastante criticadas durante la campaña, continuarán pese al resultado, ahondado todo esto por la división interna que prevalece.

Ahora viene la pregunta, ¿qué sigue para el PAN? En el horizonte se presentan distintos retos, tanto en el ámbito interno como en el externo, en un contexto en el que la competencia política y las necesidades del país generan más exigencia para los institutos políticos.

Hacia dentro, la división interna será una constante difícil de erradicar, en particular por las posiciones en disputa y los recursos a manejar, pues en 2015 estarán en juego, además de las 500 candidaturas federales para la Cámara de Diputados –en especial las de representación proporcional, muchas de las cuales son por asignación directa del CEN–, más de mil 500 espacios en las entidades que también tendrán comicios locales para renovar gubernaturas, presidencias municipales y legislaturas locales, como se puede apreciar en la siguiente tabla:

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Elecciones 2015

Las elecciones de 2015, en las que el 62% del listado nominal de electores acudirá a las urnas, serán un buen termómetro para medir la temperatura del Partido en su accionar interno, particularmente, para darnos una idea de la forma en que se procesan los conflictos y se lleva a cabo la negociación entre los grupos en disputa, además del manejo presupuestal ante más recursos disponibles.

 

Asignaturas pendientes

La tendencia actual en el PAN es centrarse excesivamente en el tema electoral. Los discursos y las promesas hechas en la campaña que recién termina, nos hablan de que este tema es uno que ocupa, cuando menos a nivel declarativo, un lugar muy importante en la mente de los dirigentes y de muchos de sus militantes. Pero existen otras asignaturas que también deben ser revisadas.

En este caso tenemos la, ya manejada en distintas ocasiones, idea de modernizar al Partido, sin que hasta la fecha exista un plan concreto que implique acciones adicionales a las ya aplicadas como incorporar nuevos sistemas de cómputo o programas de análisis e información. Asimismo, no hay un servicio civil de carrera y las posiciones ejecutivas de los comités directivos, tanto nacional como estatal y municipal, presentan una rotación de personal que no permiten la continuidad de planes, proyectos o programas, pero que dan espacios para los diferentes grupos que conviven al interior del PAN, y que así controlan posiciones políticas y recursos.

Otro aspecto, tiene que ver con las causas que se dicen representar, pues un partido político no puede vivir, como muchos quisieran, del tema electoral. En épocas pasadas, Acción Nacional mantenía discursos que incluso llegaban a crear una agenda de temas para los medios; en la actualidad, ante discusiones que son sensibles en lo social, el PAN se mueve lento o carece de argumentos para participar. La discusión acerca de la necesidad de retomar causas ciudadanas, atendiendo a la pregunta de a cuál sector de la sociedad verdaderamente representa, es una que debería darse con mayor profundidad al interior del Partido.

Hacia afuera, si bien se busca ser un actor decisivo en el ámbito político –el tema de la reforma electoral es un buen ejemplo–, se debe explicar cuales son las causas que el Partido representa y que debe alentar en el concierto político de México.

Otro reto tiene que ver con el hecho de retomar la ética como parte de su ejercicio cotidiano, como alguna vez señalara Luis Felipe Bravo Mena –expresidente del PAN y exembajador en el Vaticano–, pues una de las caras más pública de cualquier instituto tiene que ver con el comportamiento de los funcionarios gubernamentales emanados de él y la rendición de cuentas. Una breve revisión en notas publicadas en el pasado reciente, nos mostrará cuántas veces este tema dañó al Partido.

Las imágenes y opiniones que circulan en redes sociales y medios de información sobre el Partido, son una clara muestra de la forma en que grandes sectores ciudadanos conciben al PAN –y la respuesta que el mismo tiene para este reto, que por lo regular es nula. Su relación con la sociedad, sobre todo si tomamos en cuenta que su militancia no suma más de dos millones de ciudadanos, es una de las asignaturas pendientes más importantes, aunque como se señalaba líneas arriba, como lo electoral es lo esencial, el resto de la ciudadanía puede esperar.

(Publicado en la revista Indicador Político el 19 de mayo de 2014)

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