Impunidad y desprestigio

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Foto por Clarita, Morgue Files http://mrg.bz/scL9iF

Para un partido político que enarboló durante décadas, banderas como honestidad, ética y buscó ser escuela de ciudadanía, estas últimas semanas han mostrado que dejó de ser esa opción que sus fundadores deseaban. Hoy, Acción Nacional no sale de un escándalo cuando ya está metido en otro gracias a las acciones de sus militantes; sin embargo, la respuesta del propio partido es que se trata de una “campaña de desprestigio”.


 

Ánimo Montana

Un video generó la remoción de Luis Alberto Villarreal de la coordinación de los diputados del PAN —junto con el subcoordinador Jorge Villalobos—, luego de una fiesta que se realizó en enero pasado en Villa Balboa, cerca de Puerto Vallarta. Las imágenes difundidas, retratan lo que sucede en el PAN en estos momentos: el interés particular por encima del bien común y la impunidad que esto conlleva.

No es la primera vez que Villareal, junto con Villalobos, son cuestionados por actividades que no tienen mucho que ver con lo legislativo. En San Lázaro se menciona, como un secreto a voces, la palabra “Villarobos”, y en el CEN —coincidiendo con su paso como jefe de la oficina de la Presidencia del Partido— se venía hablando de proveedores de Chihuahua que se imponían a las secretarías del PAN. En resumen, irregularidades asociadas con los recursos manejados.

Dos preguntas son claves en todo este entramado:
1. ¿Quién pagó la fiesta en Villa Balboa y, si no fue con recursos públicos, con qué intención un particular se mostró tan generoso con los diputados panistas?
2. ¿En verdad Gustavo Madero no sabía lo que hacían sus amigos, no sólo en este caso, sino en tantos otros?

 

A servirse con la cuchara grande

La idea de que los recursos del partido, que son públicos, se pueden utilizar a discreción del dirigente en turno —y sus allegados—, es ya parte de las prácticas cotidianas en el PAN; así, comidas en el mejor restaurante, coches de lujo y viajes en jet privado, son comunes en el Partido.

Una consulta sobre los sueldos que ganan el Presidente del CEN, secretarios de despacho y algunos directores de área, nos dará una idea de cómo se maneja el presupuesto. Otra parte cuestionable tiene que ver con comidas, gastos de representación y viáticos, pues es bien sabido que en reuniones internas —como las que realizaban cada mes para el Comité Ejecutivo Nacional, antes que fuera reemplazado por la Comisión Permanente—, los asistentes podían comer como si fuera bufete, hasta tequila y whisky había.

En alguna ocasión, en una plática surgió el tema de cómo algunos directores abusaban de los gastos de representación, precisamente uno de los asistentes a la fiesta en Villa Balboa trató de justificar eso con la frase “no es tan grave”. Y es que para muchos de los que han llegado a ocupar posiciones directivas en el Partido, no es imaginable desempeñar esas funciones sin privilegios.

Y es que a partir de la década de los 80, en la que el Partido empieza a recibir recursos públicos —financiamiento al cual muchos panistas se opusieron—, el partido cambia de forma radical con el pretexto de profesionalizar sus áreas de trabajo; comienza, así, una carrera para pagar mejor a estos profesionistas, situación que culminó en la explicación de que el Presidente del Partido debía ganar tanto como un secretario de Estado.

Quizá lo anterior no fuera preocupante, sino fuera por el hecho de que también comenzó a combinarse con la formación de grupos y el nepotismo. Así, empiezan a llegar a cargos públicos personas que buscan manejar a su antojo los recursos, sin preparación, pero amparados en sus relaciones políticas. Sólo hay que recordar las acusaciones contra tantos presidentes municipales —la lista es larga—; el escándalo de Amigos de Fox —y como el comentario al interior del Partido era “no le muevan”—; lo sucedido con gobernadores como Reynoso Femat; las denuncias contra Jorge Romero en el DF, contra Yunes Linares en Veracruz o Adalberto Madero y Margarita Arellanes en Monterrey, para ver que el problema viene de tiempo atrás.

Se intentó poner en práctica un código de ética, pero todo sigue igual.

Ahora, las denuncias contra cercanos a Gustavo Madero —como Luis Alberto Villareal o Marko Cortés en su momento—, y el hecho de que no hayan generado sanción alguna, sólo confirma que no hay voluntad ni deseos de cambiar el rumbo. La impunidad queda.

Acción Nacional no es un partido que guste corregir las conductas de sus militantes, pero, eso sí, cada ocasión que dichas acciones se hacen públicas —gracias a la labor de los medios de comunicación— guardan silencio o empiezan a alegar un complot, o una campaña para desprestigiarlos. Cuando mucho, la sanción a Villareal parece ser por bailar con una dama de dudosa reputación, más que por asistir a una reunión que no se sabe quien pagó y con que intención.

 

Migajas

El nuevo coordinador de los diputados del PAN, José Isabel Trejo, se presenta con la idea de que todo es un complot.

Porqué es de interés público la fiesta privada de los diputados del PAN.

Sobre la probable y futura candidatura de Madero en 2018 y el impacto que el video tendría en ésta.

 

(Publicado en la revista Indicador Político el 25 de agosto de 2014)

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