75 años del PAN

Armando Reyes Vigueras
(publicado en la revista Indicador Político el 15 de septiembre de 2014)

IMG_0775.JPG

Esta semana, el panismo festeja 75 años de vida. No es una tarea sencilla, luego de resultados electorales negativos y de una larga cadena de escándalos por la conducta de algunos militantes. Hoy, más que nunca, muchos de quienes han luchado por hacer realidad la doctrina que dio origen al Partido, se deben estar preguntando si hay algo qué festejar.


 

Orígenes

Antes de embarcarse en la aventura de convocar a otros mexicanos en la fundación de Acción Nacional, Manuel Gómez Morin escribió un ensayo al que tituló 1915. En esta obra, plasmó una serie de ideas que le ayudarían a darle forma al proyecto.

En una de ellas lamentó que “Todos deberían caminar juntos. Pero viven separados por la suspicacia. Olvidan la empresa común y se empeñan en destruirse afiliándose a banderías de momento, absteniéndose de obrar, dejándose llevar por la fácil molicie de la complacencia o abrumados por el ‘para-que-ísmo’, esa espantosa impresión de inutilidad del esfuerzo que a todos nos domina en ocasiones”.

Quizá sin advertirlo en ese momento, adelantó lo que debería ser un partido político para esta época, “El deber mínimo es el de encontrar, por graves que sean las diferencias que nos separen, un campo común de acción y de pensamiento, y el de llegar a él con honestidad —que es siempre virtud esencial y ahora la más necesaria en México”.

Alrededor de esos conceptos, fue que quienes aceptaron su invitación iniciaron lo que en el Partido se conoce como “brega de eternidad”. Por ese enfoque, el PAN fue identificado como un partido que luchaba por la legalidad, la honestidad, con un conjunto de valores que se expresan en lo que se conoce como su doctrina.

 

Desde los cimientos mismos

El fundador del PAN tenía muy claro lo que debía ser Acción Nacional. En entrevista con James Wilkie y Edna Monzon de Wilkie, que se realizó como parte de los trabajos como profesores de la Universidad de California entre 1964 y 1968, Manuel Gómez Morin expresó algunos de los puntos que definían al PAN:

  • “Siempre pensamos y sostuvimos que se gobierna desde el gobierno o desde enfrente del gobierno también, si se logra crear una fuerza política suficiente; una fuerza de opinión suficiente para presentar otras soluciones”.
  • “Como partido político, Acción Nacional no tiene carácter religioso alguno, ni pide a sus miembros declaraciones de fe, ni de sus convicciones religiosas. Eso, además de que la Constitución hace imposible que exista en México un partido de bases religiosas”.

  • “Cuando fundamos Acción Nacional, dijimos que no era tarea de un día, sino brega de eternidad; y que se requería una labor que en latín se dice muy bonito: Instauratio ab inis fundamentis: ‘una instauración desde los cimientos mismos’”.

  • “Un partido que está señalando errores, que está indicando nuevos caminos, que está tratando de limpiar las administraciones, de mejorar las instituciones, de programar el esfuerzo colectivo de mejoramiento, y de formar ciudadanos y personas capaces de ocupar, con rectitud y eficacia, los puestos públicos”.

  • “Los documentos primitivos (de doctrina) siguen expresando el pensamiento fundamental que une a todos los miembros de Acción Nacional. Sí ha cambiado el conjunto de soluciones que integran las plataformas del partido para cada elección. Han cambiado en la medida en que se han modificado los problemas de México”.

En momentos que se festejan 75 años de vida política, una buena tarea para los actuales integrantes de la dirigencia panista sería no sólo citar las palabras de Manuel Gómez Morin, sino hacer un esfuerzo por entenderlas y llevarlas a la práctica.

 

Un balance

En más de 7 décadas, Acción Nacional ha tenido aciertos a la vez de errores. Sus primeros diputados federales se presentaron en la XL Legislatura en 1946; obtiene su primer gobierno municipal en 1947, con Manuel Torres Serranía en Quiroga, Michoacán; Baja California fue la primera entidad de la república en ser gobernada por el PAN en 1989 con Ernesto Ruffo Appel; Vicente Fox Quesada rompió con el monopolio del PRI en la Presidencia en el año 2000.

Sus aportaciones han sido importantes en la vida nacional. En el ámbito legislativo, son de resaltar sus iniciativas en materia de seguridad social, transparencia y derechos básicos, no aceptadas en múltiples ocasiones para resurgir como propuestas del PRI años más tarde.

Algunos de sus gobiernos municipales abrieron camino a nuevas formas de participación ciudadana, a la vez que demostraban que una administración eficiente era posible.

El partido tuvo gobiernos estatales que abatieron las deudas públicas e innovaron con una credencial para votar con fotografía, por ejemplo.

Las administraciones federales panistas apostaron por la transparencia y la transición democrática, además de lograr avances en infraestructura y en un manejo responsable de la economía nacional.

Durante muchos años, el Partido buscó concientizar a la ciudadanía para hacer realidad el respeto al voto en nuestro país, a la vez que supo ser una oposición responsable. Su avance electoral fue fruto de una constancia democrática.

Pero con el paso del tiempo, Acción Nacional comenzó a poner en práctica vicios que prevalecían en otras organizaciones políticas. Empezó a conocer actos de corrupción de militantes con responsabilidades de gobierno. No supo convencer a los ciudadanos para retener administraciones estatales como en Chihuahua, Nuevo León, Yucatán o San Luis Potosí. El paso por la Presidencia de la República dañó más al Partido, y el esfuerzo para llevar el bien común a los mexicanos, que tanto pregona, fue insuficiente.

Si bien postuló a la primera mujer a una gubernatura, Rosario Alcalá en Aguascalientes en 1962, no ha tenido una gobernadora o coordinadora de senadores. Cecilia Romero fue la primera presidente nacional del PAN en 2014, pero por pocos meses.

También cabe agregar que es un partido al cual se le dificulta procesar los conflictos internos, los cuales invariablemente salen a la luz pública. La relación con la prensa es una ecuación que no ha sabido resolver en un contexto de falta de continuidad de planes, programas y personas.

Otros temas a los que no ha dado un cauce adecuado son fenómenos internos como la “onda grupera”, la presunta pertenencia de algunos de sus miembros a grupos secretos y expresiones que lo muestran cercano a posiciones llamadas conservadoras o de extrema derecha. Las “banderías de momento” se expresan en forma de grupos que buscan el poder para su beneficio; la honestidad es una excepción y no el campo común de acción y pensamiento. El resultado electoral sustituyó a la escuela de ciudadanía que se buscaba mantener en forma permanente. Además, la autocrítica cedió su lugar a respuestas en forma de “es una campaña de desprestigio” o “son chismes”.

Le cuesta trabajo presentarse ante los ciudadanos como un partido de centro o humanista, principalmente porque algunos de sus liderazgos debaten si debe ser eso o uno liberal. Su doctrina no impulsa su actuar diario.

Ni en 1976, cuando no pudo elegir candidato presidencial por pugnas internas, el PAN se había visto envuelto en una cantidad similar de escándalos, que son minimizados desde su dirigencia nacional.
Ahora se presumen como propios, logros derivados de estar dentro del Pacto por México, pero se soslaya que sin ese mecanismo no habría mucho que decir en cuanto a puntos positivos. Incluso se platica para ir en alianza con el PRI en el DF en 2015.

La imagen que proyectan algunos de sus militantes con sus conductas, alejan cada vez más a los ciudadanos del Partido, aunque pidan aumentar el salario mínimo.

La lista podría incrementarse con otros temas, como el manejo de los recursos públicos y que sólo benefician a los líderes en turno, porque mientras se siga generando una casta de dirigente ricos, el partido se alejará cada vez más de sus principios.

Un partido de claroscuros que parece olvidar el rumbo que fijaron para él sus fundadores. Después de 75 años, y por lo que hemos visto en semanas recientes, Acción Nacional ha perdido buena parte de las prácticas que lo definieron en el pasado.

 

Migajas

Previo a los festejos del 75 aniversario, el PAN realizó una sesión extraordinaria de Consejo Nacional, el pasado 6 de septiembre, en la que fue aprobado el reglamento para la elección de candidatos a cargos de elección. Además de que se ratificó que sean los militantes quienes se encarguen de elegir a quienes buscarán el voto en las urnas, dos temas llamaron la atención.

Gustavo Madero, presidente del partido, en su discurso aseguró que, a pesar de que se pueden llegar a presentar actos de corrupción en el blanquiazul, es la prensa la responsable de publicar “cobardes difamaciones sin voz y sin rostro para alimentar esta política del espectáculo y de la trivialización, en donde lo que nos menos importa son las posiciones ideológicas”.

En este sentido abundó al respecto: “Tratan de decir engaños, con pedazos de verdad, construir una historia perversa, que el PAN es tercera fuerza electoral, que el PAN es un partido dividido, que 12 años de gobierno fueron una acto fallido en la historia de nuestro país y que no hubo logros, que el partido es un partido inundado en la corrupción, que hay una desbandada de militantes, que no tenemos rumbo, que hemos estado a punto de perder el registro, que somos un partido mocho, fascista, conservador”. Una nota de Sin Embargo es muy ilustrativa para contrastar el discurso de Madero con hechos recientes.

Para alguien que –en teoría– busca ser candidato, tener un enfrentamiento con la prensa no es recomendable, menos si la motivación es visceral o si se busca al culpable fuera y no dentro, que es donde siempre está.

Sin embargo, esa no fue la única información que se dio en el contexto del Consejo Nacional panista; de acuerdo al diario Reforma “en el epílogo de una sesión de Consejo Nacional que discurrió sin sobresaltos, el consejero capitalino (y vitalicio) Esteban Zamora pidió la palabra para criticar la consulta popular que su partido impulsa sobre el salario mínimo y para hacerle notar a Madero que tal vez ya no había vacas sagradas, pero que ahora había ‘una mezcla de mapaches con cerdos’”.

Sin duda, la realidad del PAN es muy diferente a como la quiere ver Gustavo Madero.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s