Migaja Semanal: Acerca del NO a Margarita Zavala

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El pasado lunes, la Comisión Permanente del PAN eligió a los primeros tres lugares de las 5 circunscripciones para integrar las listas de diputados plurinominales. Se trata de quince personas que, sin necesidad de despeinarse en campaña, llegarán a la Cámara de Diputados en septiembre próximo. No obstante, la “nota” en medios y redes sociales fue quién quedó fuera de las listas: Margarita Zavala.


 

Este hecho desató distintas versiones de la razón de la falta de apoyo a las aspiraciones de Margarita Zavala, pero que coinciden en un punto, la división interna en el Partido.

Para nadie es un secreto que el triunfo electoral en el año 2000 cambió radicalmente la dinámica interna de Acción Nacional. La llamada “onda grupera” no es sino consecuencia de la modificación de las metas de un Partido que paso de ser oposición a gobierno, sin contar con cuadros preparados para asumir el reto y una definición clara de qué hacer desde la administración pública federal. La ambición de militantes que descubrieron una mina de oro, sustituyó los ideales que los fundadores plantearon en 1939.

Por lo anterior, se explica la forma en que distintos grupos —creados alrededor de algún liderazgo— se han comportado. Episodios como la salida de Manuel Espino, la llegada de presidentes nacionales como Germán Martínez, César Nava e, incluso, el propio Gustavo Madero, son producto de la formación de grupos que luchan por alcanzar el poder interno para, más tarde, hacer lo mismo en el exterior.

Los grupos panistas —que en realidad tienen una antigüedad corta—, surgen en ciertas coyunturas; sus integrantes pueden cambiar de bando de acuerdo a sus intereses y pueden disolver al grupo por derrotas electorales, fin del periodo de gobierno o, simulando a bacterias, dividirse en dos o más, siempre según convenga.

Prueba de lo anterior es el llamado “calderonismo”, el cual comenzaría su camino al llegar Felipe Calderón a la Cámara de Diputados en el año 2000, para pasar al gabinete de Vicente Fox poco después y ser considerado opción —como finalmente ocurrió— a la candidatura presidencial de 2006. Ya en la Presidencia, fue notorio que sólo los miembros del grupo podrían ocupar posiciones en el gobierno o en el partido, marginando a quienes no estuvieran con ellos.

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En esa época, no existía “maderismo” —como ahora pocos rastros quedan del “foxismo”—, pues muchos de sus ahora integrantes se encontraban del lado del “calderonismo“. Cuando al paso del tiempo comenzó el declive de la segunda Presidencia federal panista —anticipando el resultado adverso en las futuras elecciones—, comenzó el reacomodo y aprovechando la coyuntura de una elección interna y los cuestionables resultados de la administración en el CEN que llegó por la influencia presidencial, surge Gustavo Madero y forma su grupo.

Al inicio, el propio Madero se quejaba de que el Presidente “no le quitaba el pie del cuello”, pero supo tener paciencia y esperar que el sexenio llegara a su fin para seguir con lo que había aprendido de la experiencia reciente: el grupo que llega al Poder, lo hace para administrarlo. Si muchos “calderonistas” le cerraron la puerta a quienes no eran parte de su grupo, ¿por qué tenía que ser diferente ahora?

Así, apoyado por quienes mutaron de “calderonistas” a “maderistas” —Juan Molinar, Guillermo Anaya, Cecilia Romero, Miguel Ángel Yunes—, de otros que fueron adversarios del primer grupo —Santiago Creel, Alejandro Zapata—, y de sus propios aliados —Jorge Villalobos, Carlos Olson—, Madero aprovechó las circunstancias para obtener el control del Partido.

¿Qué pasó con el “calderonismo”? Se fue desgranando hasta perder fuerza y poder influir sólo parcialmente en las decisiones al interior de Acción Nacional. No hay que olvidar que Luisa María Calderón logró ser candidata única al gobierno de Michoacán, al declinar dos maderistas: Marko Cortés y Salvador Vega Casillas. Lo de Margarita Zavala es una demostración de quién manda en el PAN y de qué tanto y en qué puede ceder.

Este grupo perdió fuerza al ver reducido su número de integrantes, como es el caso del retiro de la actividad partidista de personajes como Gerardo Ruiz Mateos, Rogelio Carvajal, César Nava, Carlos Medina; o del cambio de camiseta de gente como Germán Martínez o Maximiliano Cortázar. Su principal reducto es el Senado, pero se trata de una fracción con poco poder de maniobra que no alcanza a cambiar la ruta que la actual dirigencia trazó, como pudo verse con el Pacto por México.

Es claro que el PAN no informará de los méritos de los elegidos para ocupar los tres primeros lugares en las cinco listas para diputados plurinominales y que, para muchos, Margarita Zavala es la mejor prospecto para una candidatura, aunque los “maderistas” reten a que se demuestre en campaña.

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También es claro que el grupo dominante continuará repartiéndose las posiciones en juego, como antes lo hicieron su actuales adversarios.

Para el “calderonismo” es tiempo de reagruparse y preparar su próxima batalla, la presidencia del PAN en diciembre, crucial para su futuro político.

Para el resto de los militantes, particularmente aquellos que no comulgan con las prácticas de la “onda grupera”, sólo les queda observar la pelea en tribunas desoladas por la depuración emprendida por el “maderismo”.

El “maderismo” podrá seguir reinando después de los comicios de junio próximo, pero deben recordar que quienes hoy son aliados mañana pueden ser opositores, quizá hasta con más fuerza, pues la unidad se mantiene hasta que los intereses cambian. Moreno Valle debe estar reflexionando acerca de esto.

 

Migajas

La temporada electoral ya comenzó y medios, ciudadanos y periodistas sacarán más de un trapo sucio de partidos y candidatos. Uno de los primeros es el veterano reportero Agustín Ortiz Pinchetti, quien enfocó sus baterías contra Jorge Romero, jefe delegacional en Benito Juárez.

En Guanajuato, como hemos venido reportando, se da un silencioso enfrentamiento entre el panismo local y el CEN, que podría explicar ciertas designaciones en municipios importantes como León. En este artículo, Arnoldo Cuéllar explica el contexto de esta pelea.

Los tiempos han cambiado y ahora los candidatos deben estar al pendiente de su imagen, como lo demuestra esta nota de El Universal respecto a los aspirantes en San Luis Potosí. Al parecer, el PAN quiere candidatos guapos.

 

Buen fin de semana.
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