Migaja Semanal: De unidad, renuncias y otras cosas

Por fin se reunieron los principales liderazgos del PAN. El motivo es la campaña a gobernador en Querétaro, en donde Francisco Domínguez logró acercar, después de las desavenencias que han llevado al partido a una severa crisis, a juntar al expresidente Felipe Calderón, al presidente nacional Gustavo Madero, a los ex candidatos presidenciales Josefina Vázquez Mota y Diego Fernández de Ceballos, así como al actual coordinador de los diputados federales, Ricardo Anaya.


De unidad

Hasta ahí, todo muy bien. Al parecer el artífice del acontecimiento es el también llamado Jefe Diego quien, de acuerdo con José Ureña, preguntó a las partes “¿Estamos aquí para un acto escenográfico o para actuar juntos en busca de victorias electorales? Si es lo primero, mañana estamos fuera de competencia. Si es para lo segundo, debemos pensar a futuro”.

A pesar de la gesta, en los días que siguieron al encuentro han ido apareciendo detalles que dan cuenta que no todos quedaron conformes. Primero, Hugo Paéz asegura que sólo se trató de una foto y que la intención del grupo calderonista fue quitarle la paternidad del posible triunfo a Madero, además que no hubo catarsis. Segundo, Rubén Cortés señaló que se fue una reunión por compromiso, como esposos divorciados que se odian pero tienen que juntarse por los hijos. Y tercero, que hubo molestía en la oficina del dirigente nacional blanquiazul porque no le avisaron que estaría Calderón, con quien no se lleva muy bien que digamos.

Sí fue notoria la incomodidad de Madero en las imágenes que lo captan cerca de Calderón, su lenguaje corporal denota molestía —es el único que no sonríe en las fotos—, al grado que la selfie, tan de moda en estos tiempos, que se tomaron los personajes se hizo sin que apareciera el dirigente del Partido.

En contraste, a Madero se le vio sonriente —por si dudaban que tenía esa cualidad— en la gira que hizo en Nuevo León en apoyo a la candidatura de Felipe Cantú, quien busca la gubernatura norteña.

Fueron imágenes que tienen más historia detrás de lo que realmente enseñan.

De renuncias

Luego de sufrir varios reveses en los últimos meses, Laura Ballesteros, diputada local en el DF, renunció al Partido Acción Nacional acusando maltrato a su persona. Hugo Paéz hace notar que acabó peleada con los principales liderazgos del PAN capitalino, aunque se escucharon voces que lamentaban la renuncia de la legisladora local, como en la parte final de la columna de Adrían Rueda en Excélsior, pues incluso la llama “mujer talentosa”. Manuel López San Martín inscribe la renuncia en la debacle que vive el panismo capitalino.

Dos detalles ayudan a darle su verdadera dimensión al tema. Por un lado, renuncia al PAN y se va de candidata en busca de la delegación Miguel Hidalgo por el Partido Verde —o el PRI, que es casi lo mismo—, con lo que queda en entredicho su congruencia doctrinaria. Por otro, Ballesteros era conocida en el Partido por comportarse como si fuera merecedora de todos los privilegios, sin necesidad de esfuerzo. En varios eventos del mismo, enviaba primero a sus asistentes a preguntar si estaba listo el lugar, que debía ser en primera fila, para la diputada, consejera nacional y demás cargos que memorizaban de su curriculum. Es una renuncia que no les va a doler a los panistas del DF.

Pero esa no fue la única, otra mujer, Patricia Gamboa Wong, ex diputada en Yucatán, también presentó su renuncia debido a “la ‘suciedad’ con la que se favoreció a diversos candidatos oficiales durante el pasado proceso electoral interno”.

Coincidencias que retratan lo que está sucediendo al interior del blanquiazul.

En otras cosas…

Llama la atención las menciones que en columnas, serias y de trascendidos, se han hecho de Santiago Creel. Alejandro Sánchez en El Financiero apunta a que el exsecretario de Gobernación busca colocar a sus leales en alguna candidatura en el Estado de México. Y en Bajo Reserva de El Universal lo colocan como la propuesta del PAN para la Suprema Corte en noviembre próximo, una vez que terminen los períodos de Juan Silva Meza Olga Sánchez Cordero.

Gustavo Madero continúa sin tener notas positivas en prensa, pues Martha Anaya en 24 Horas hace un resumen de lo que la columnista llama “errores”. A eso sumen las preocupaciones de panistas por la falta de apoyo a Luisa María Calderón en Michoacán.

Finalmente, Manuel López San Martín asegura que Edgar Borja, diputado local sorprendido en conversaciones para arreglar licitaciones y supuestamente expulsado del PAN, sigue en el padrón de militantes. Será que como en el DF se necesitan votos, pues no hay que ser desperdiciados.

Feliz fin de semana.

 

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