De la lucha de frases a la lucha de memes

De la lucha de frases a la lucha de memes
De la lucha de frases a la lucha de memes

Si bien la propaganda es un instrumento necesario para la actividad electoral, aun y cuando conserva una connotación negativa, en las últimas décadas ha sido sustituida por la mercadotecnia con lo que el elector pasa a ser un cliente. Los mensajes de antaño, que en el caso del PAN ayudaban a distinguirlo de otras opciones políticas —sobre todo en la parte discursiva— dejaron su lugar a nuevas formas de comunicación acordes con las tecnologías recientes, pero trivializando el mensaje hasta caer en una competencia de “memes”.


 

Oficinas de propaganda

Desde su fundación, en el seno del PAN se discutió la necesidad de contar con una oficina de propaganda. En 1939 se creó la Comisión de Propaganda, la cual, de acuerdo a documentos que la sustentaron, tenía como objetivos exponer los ideales y fines del Partido a los nuevos miembros, así como su integración. Para 1962, la Comisión Nacional de Propaganda promovía cursos para dirigentes, la edición de libros, organizaba el grupo de propagandistas y gestionaba publicidad gratuita en prensa, radio y televisión.

 

 

 

Si bien eran épocas de vacas flacas, en las cuales los escasos materiales —como volantes o carteles— eran sufragados por los propios militantes, la parte creativa corría a cargo de un equipo que buscaba aprovechar las técnicas de propaganda en beneficio del Partido.

 

En los 70 y 80, en el organigrama del blanquiazul continuaba apareciendo alguna instancia encargada de la propaganda, como es el caso de la Comisión que los informes y documentos del PAN señalaban para complementar la labor de la oficina de prensa. En 1989 aparece por primera vez mencionada la Secretaría de Comunicación, a la vez que el término “propaganda”  desaparece del vocabulario panista.

 

 

 

Si se revisan los volantes que Acción Nacional utilizó desde 1940, año en que participa por primera vez en una campaña electoral, el lector podría apreciar la forma en que se buscaba persuadir a los ciudadanos para que otorgaran su voto. Sin grandes recursos visuales, las palabras utilizadas aludían a la responsabilidad ciudadana para ayudar al país a resolver sus problemas. Eran los años en los que el PAN trataba de ser una “escuela de ciudadanía”.

 

La campaña por la Presidencia de 1970, con Efraín González Morfín como candidato, incorporó elementos novedosos para ese momento, en el material proselitista, como el color y diseño de los carteles. También jugó un papel importante el texto “Cambio Democrático de Estructuras”, que sirvió como Plataforma Electoral, documento que aún hoy es motivo de consulta.

 

Fueron años en los que la lucha de frases, parafraseando a Eulalio Ferrer, era intensa con otros adversarios políticos.

 

 

 

Modernidad que simplifica

Al paso de los años, las piezas propagandísticas de las campañas presidenciales comenzaron a ofrecer menos textos y a resaltar el nombre del candidato. De esta forma en 1982 se podía leer el nombre “Madero” —por el candidato Pablo Emilio Madero— en volantes y calcomanías, al igual que en 1994 aparecía “Diego” —por Diego Fernández de Ceballos— en los mismos elementos.

 

Para el 2000, el mensaje se redujo a un nombre: Fox, y un lema “Ya”, capitalizando el deseo ciudadano de sacar al PRI de Los Pinos. En 2006, se retomaron lemas de campaña más largos, como el de “Manos Limpias”, “El Presidente del Empleo” y “Para que Vivamos Mejor”, con los que ganó Felipe Calderón, pero en 2012 se dio un paso atrás, preludio de la derrota, al iniciar la campaña de Josefina Vázquez Mota con el lema “Diferente”, sin comunicación que explicara en qué sentido.

 

  

 

Las campañas intermedias, han sido motivo de intentos fallidos. Así, en 2003 los espectaculares lucían el lema “Quítale el Freno al Cambio”, mensaje que no captó la atención ciudadana y en 2009 una palabra que acuñó en ese momento el que fuera dirigente nacional del PAN, Germán Martínez Cázares, atrapó la atención pero poco ayudó a darle votos al panismo: “Guanajuatizar”.

 

Llegamos a 2015, campaña en la que el PAN busca, más que difundir propuestas, atacar a sus adversarios, para lo cual han recurrido a las redes sociales para difundir sus mensajes en los que caricaturizan al PVEM, exigen al Gobierno Federal que baje el precio de la gasolina o critican al gobernador de Chihuahua, César Duarte.

 

 

 

Si bien una parte creciente del electorado utiliza a las redes sociales como fuente de información, el contraste con la forma en que se buscaba persuadir al elector en las primeras décadas de vida del blanquiazul, es notorio. Propaganda es un término casi en desuso en la estrategia panista electoral actual, en la que —en cambio— abundan consultores, marketing, media training, asesores de imagen, pero con mensajes simples.

 

Si antaño, a través de pedazos de papel se buscaba motivar al votante con mensajes en los que resaltaba una serie de valores, en el presente, el PAN, con más recursos a su alcance, reduce todo el esfuerzo de persuasión a un simple ¿a poco no?

 

  

Migajas

Comienzan a darse a conocer testimonios que explican qué ha pasado en el PAN para convertirse, de opción para muchos ciudadanos, a ser decepción, como es el caso de Jalisco.

 

El PAN no acaba de diseñar su estrategia de cara a las campañas electorales pues podrían beneficiar a López Obrador, como plantea Salvador García Soto.

 

  

 

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