Las campañas del PAN

Las campañas del PAN
Las campañas del PAN

No es una sola, sino varias las campañas que se llevan a cabo al amparo del proceso electoral 2015. El panismo se encuentra en plena efervescencia no sólo por los cargos de elección popular que están en juego, sino tanto por el control del Partido como por la candidatura presidencial del PAN en 2018.


 

Las campañas

Cuesta trabajo recordar alguna campaña electoral en la que los distintos liderazgos panistas recorrieran el país en apoyo de candidatos propios, con el número y la frecuencia que los actuales lo hacen. Antaño, Manuel Gómez Morin, Efraín González Luna o Rafael Preciado Hernández, entre un reducido grupo, eran los encargados de apoyar a los abanderados blanquiazules a lo largo y ancho del país, en momentos en que el traslado a las diferentes plazas corría a cuenta de los propios fundadores azules y la labor a favor del partido no recibía más recompensa que la esperanza que algún día todo cambiaría.

Con el arribo al Poder, el PAN engrosó su lista de liderazgos —ahora, todo militante con un cargo, del nivel que sea, es calificado como líder, incluso algunos panistas se saludan con esa palabra—, y el proselitismo cobró una nueva dimensión. Así, las campañas reciben la visita de ex candidatos, legisladores federales y locales, alcaldes, ex funcionarios de los tres órdenes de gobierno, mandatarios estatales en funciones y dirigentes partidistas.

Para la prensa resulta atractivo tener enfrente a quién anterior o actualmente tiene una responsabilidad gubernamental, con el fin de arrancarle una declaración, aunque con ello opaque la campaña a la que trata de ayudar. Para el militante, es la ocasión de tomarse una foto con el líder, ya sea para presumirla en su muro de Facebook o en otra red social, pensando en que le podrá ayudar en su futura campaña, pues muchos panistas sueñan el momento en que la “patria generosa”, aquella que se menciona en el himno del Partido, los haga candidatos. Que mejor que presumir su imagen junto al panista de renombre para iniciar su candidatura.


Pero fuera de lo festivo y mediático que resulta el activismo de personajes como Margarita Zavala, Felipe Calderón, Ricardo Anaya o Rafael Moreno Valle, esta campaña ha logrado no sólo atraer los reflectores a un panismo que se pensaba, después de tanto escándalo en 2014, tendría pocas posibilidades de remontar en el plano electoral en el actual proceso.

No sólo las encuestas lo ubican en el segundo lugar de las preferencias ciudadanas, sino incluso —contra lo que pudiera pensarse— podría incrementar el número de diputados federales y llevarse hasta 3 gubernaturas. Estos se explica, en parte, por los desaciertos del gobierno federal en temas como inseguridad y economía, además de que los escándalos inmobiliarios del gabinete afectaron la posible votación del PRI; por otra parte, la izquierda va dividida y enfrentada a las elecciones.

Los panistas lo entendieron bien y dejaron de lado su pelea interna y se han presentado como una fuerza unida, proyectando una imagen que a sus votantes tradicionales agrada. Excepciones como Nuevo León, se explican por la tardanza en cicatrizar el proceso para elegir candidato a gobernador, pero una vez que lo logren, Felipe Cantú podría remontar un poco, aunque no se lleve la victoria.

De esta forma, no sólo está en juego el resultado de las urnas en 2015, sino el control del Partido en julio de este mismo año y la definición de la candidatura presidencial de 2018. Los grupos se reacomodan en función de las etapas mencionadas y buscan establecer o reanudar alianzas de cara a los retos que se asoman en el horizonte.

Es por lo anterior que han trascendido movimientos como el realizado por Moreno Valle al contratar a varios de los operadores de comunicación que estuvieron en el sexenio pasado —el más sonado, pero no único, fue el de Maximiliano Cortázar—, así como alianzas con personajes cercanos a Calderón.


En la misma tesitura, Ricardo Anaya va tejiendo acuerdos con personajes lo mismo del calderonismo que de otros grupos en el ámbito estatal, recibiendo el apoyo del maderismo como lo hicieron en la pasada elección interna: usando el control que tienen sobre el CEN para prometer apoyos o amenazar con quitarlos, a cambio del respaldo a su candidato a la dirigencia nacional.

El calderonismo, por su parte, busca cosechar todo lo que sembró tanto el sexenio pasado como en su paso por la presidencia del CEN en 1996, la coordinación de diputados federales en 2000 y desde el gabinete presidencial en el sexenio foxista. Son muchos favores que hoy buscan ser cobrados.

Quien controle al Partido, no sólo tendrá acceso a los millonarios recursos que se manejan vía las prerrogativas oficiales, sino a la definición de candidaturas a las elecciones que tendrán lugar a partir de 2016, incluyendo la presidencial dentro de tres años, así como el control de las bancadas legislativas federales y las fundaciones del partido que también manejan varios millones de presupuesto. De ese tamaño es el premio que hoy se disputa, aunque sea con sonrisas y abrazos para la foto, pero con patadas debajo de la mesa.

Esta historia continuará la próxima semana.

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