Joaquín “El Chapo” Guzmán: El capo que no puede estar encarcelado

Personaje que lo mismo concita preocupación por pertenecer a una de las organizaciones criminales más peligrosas del país, a la vez que despierta admiración por su capacidad de liderazgo y sus fugas de dos penales de alta seguridad, Joaquín Guzmán Loera, mejor conocido como “El Chapo”, regresó a los primeros planos informativos a raíz de su nueva fuga de la cárcel ubicada en la zona de Almoloya, Estado de México, denominada como de El Altiplano, el pasado 11 de julio.


Su vida

Guzmán Loera nació en La Tuna, municipio de Badiraguato, Sinaloa, un 3 de abril de 1957. Su incursión al mundo del narcotráfico se dio al momento, en la década de los 80, de asociarse con otro de los integrantes del salón de la fama de esta actividad en México, Miguel Ángel Felix Gallardo.

Joaquín “El Chapo” Guzmán se convirtió en líder del llamado Cártel de Sinaloa, organización que ha estado en la mira tanto de las autoridades policiales mexicanas como de las estadounidenses y especialistas. En la década de los 90, la rivalidad del grupo encabezado por el Chapo con el Cártel de Tijuana provocó una balacera en la que fue asesinado el cárdenal Juan Jesús Posadas Ocampo.

En junio de 1993, Joaquín Guzmán sería arrestado en Guatemala y entregado a autoridades mexicanas en Chiapas. Poco más tarde sería ingresado al penal de alta seguridad de Puente Grande, en Jalisco, del cual se fugaría en enero de 2001, al inicio del gobierno de Vicente Fox, lo que generó muchas dudas acerca del manejo de la seguridad pública durante la primera administración federal panista.


Los sexenios de Fox y de Felipe Calderón fueron de libertad para El Chapo Guzmán, quien continuó al frente del Cártel de Sinaloa, y generando toda una expectativa acerca de su labor y, en particular, de su fortuna. Desde 2009, la revista Forbes lo incluyó entre los personajes más ricos del mundo, estimando su riqueza en más de mil millones de dólares, al ser líder del cártel, de acuerdo a la publicación, responsable del 25% del tráfico de estupefacientes que entraban a Estados Unidos vía México.

Todavía en 2012, Forbes lo ubicó en el lugar 67 de las personas más poderosas a nivel mundial y en la casilla 1,153 entre los más ricos del mundo, pero lo retiró en las ediciones siguientes ante las críticas por la forma en que calculaban su fortuna.

En febrero de 2014, Guzmán Loera es capturado por un comando de la Marina en Mazatlán, Sinaloa, en un operativo en el que se descubrió que habitaba una casa conectada por túneles con otras viviendas, mismos que contaban con conexiones al drenaje mazatleco. Un dato que las autoridades federales pronto olvidarían, no así sus leales en el Cártel.

Poco más de un año después, Joaquín Guzmán vuelve a repetir una fuga discreta que toma desprevenidos a los custodios en El Altiplano, al huir por un túnel que fue construido en la zona de regaderas del módulo en el que se encontraba el líder del Cártel de Sinaloa.


El pasado domingo 12 de julio, luego de darse a conocer la fuga del conocido narcotraficante del penal de El Altiplano, en redes sociales el mote de El Chapo se convirtió en uno de los Trending Topics de la red Twitter, generando lo mismo reclamos que dudas sobre la forma en que se dio su salida de la cárcel, así como chistes sobre una de las evasiones más llamativas en la historia reciente del país.

Incluso, desde hace años, han surgido cuentas en esta red social, reflejando lo que mencionamos al inicio de este texto, que no sólo despierta críticas, sino admiración en algunos sectores sociales. Uno de los mensajes de una de dichas cuentas, @Elchap0guzman, refleja algo de lo que los mexicanos han visto sobre El Chapo: “Se quedaron a tres pasos, a tres pasos de Guzmán… Lo buscaban en el altiplano y él ya estaba en Culiacán”.

Cuándo lo volverán a atrapar y qué consecuencias, así como reacomodos, traerá al ámbito del narcotráfico en México son las preguntas que nos debemos hacer.

 


El Túnel
Digno de una película de acción, el Túnel por el que se escapó Joaquín “El Chapo” Guzmán es digno de una mención aparte. De 1.5 kilómetros de longitud, conectó una casa en obra negra, desde la cual se planeó y ejecutó la huida, con los baños de la zona de dormitorios en los que estaba recluido el líder del Cártel de Sinaloa.

En el interior del Túnel se encontraron lo mismo tanques de oxígeno, un sistema para retirar la tierra movido con el motor de una motocicleta, mismo que podría ser usado para mover por el mismo al fugado, pues tenía un sistema con rieles usado en un principio para los escombros producidos al momento de construir el Túnel. De acuerdo con un despacho de la agencia AP, se calcula que la construcción del Túnel llevaría cerca de una año, considerando también la compra del terreno y la adaptación de la vivienda para llevar a cabo dicha obra.

Una planeación adecuada que logró coronar con éxito la meta que pretendían lograr, algo que la autoridad federal no puede presumir.

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