La elección en Colima

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La elección en Colima

A pesar del esfuerzo, Jorge Luis Preciado se quedó cerca de ganar la gubernatura de Colima. En su contra pesó una campaña de desprestigio que se basó en redes sociales. Pudieron más los señalamientos acerca de sus negocios y la relación con su pareja –incluida una petición de abortar–, que todo el supuesto antipriismo de una sociedad preocupada por ver como dos exgobernadores tricolores sufrían atentados probablemente ligados con el crimen organizado. Para Ricardo Anaya es un mal comienzo en su camino por mostrar una cara diferente del panismo.


Malos resultados

La elección anterior al gobierno de Colima ofreció una diferencia entre los dos principales contendientes, Ignacio Peralta y Jorge Luis Preciado, de poco más de 500 votos. Ahora la distancia se amplió a poco más de 10 mil, en un entorno de guerra sucia que arrojó lodo a todos los participantes.

Para el PAN esto representa una mala noticia, pues el discurso del presidente del Partido, Ricardo Anaya, iba en el sentido de presentar a un partido ganador que fuera la mejor opción para el país. Esto será un elemento a considerar en las elecciones estatales que llevarán a los ciudadanos a las urnas el próximo 5 de junio.

La forma en que se fueron presentando los datos del resultado de la votación, comenzaron a presagiar una mal resultado para el blanquiazul. 15 minutos después del cierre de casillas, Manlio Fabio Beltrones, presidente nacional del PRI, anunció vía Twitter el triunfo de Ignacio Peralta. En contraste, hasta las 19 horas Ricardo Anaya, líder panista, no había hecho comentario alguno en la citada red social. Tampoco la cuenta oficial del PAN había dado a conocer alguna postura acerca del resultado de la elección extraordinaria.

Poco antes de las 19 horas, en rueda de prensa, Jorge Luis Preciado anunció su triunfo, acompañado de Ricardo Anaya y Santiago Creel. Beltrones y el candidato tricolor hicieron lo propio en otro encuentro con medios.

Asimismo, la guerra de encuestas de salida comenzó a darse en el terreno de las redes sociales. Una atribuida a la empresa Numeralia, daba el triunfo a Preciado con el 43.16% de los votos por 38% de Peralta. El conteo rápido del INE otorgaba la victoria al representante de la alianza PRI-PVEM-PANAL-PT con un intervalo de entre 42.72 y 43.94%, en contra del 39.03 a 40.27% del abanderado blanquiazul.

No obstante esto, a la mañana siguiente el PREP de la elección estatal, con el 100% de las actas computadas, arrojaba las siguientes cifras: 118 mil 772 votos para Ignacio Peralta, 43.23% de los sufragios, por 108 mil 604, 39.53%, de Jorge Luis Preciado. La ventaja, a reserva de conocer el cómputo final el domingo próximo, se ve sólida para el candidato tricolor.

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Mal inicio

Sin duda, para Jorge Luis Preciado esto representará un freno a su carrera, a pesar de que puede regresar al Senado, aunque en 2018 es difícil que logre otra posición, aunque sea plurinominal. Para Ricardo Anaya, es un mal inicio en su proyecto que se centra en demostrar la competitividad electoral de Acción Nacional.

Con 12 gubernaturas en el horizonte, de las cuales sólo una es de filiación azul, la presión por ofrecer buenas cuentas puede generar tensión en la dirigencia nacional. Si bien la victoria tiene muchas madres, como reza conocido refrán, la culpa de la derrota en Colima será repartida entre Gustavo Madero, por la cercanía con Preciado Rodríguez, así como con Anaya Cortés al tener el control del Partido en la campaña.

Retener Puebla y alcanzar, gracias a las alianzas con el PRD o solos, una o dos victorias en otras entidades son metas que tiene que cumplir el panismo en este año electoral. Mantener el estado gobernado por Rafael Moreno Valle sólo ayudará a mantener la crisis interna y que se vuelvan a escuchar las peticiones de renuncia al más puro estilo de Germán Martínez Cázares. Ni que decir si los votos en dicha entidad no son favorables al azul.

Por otra parte, de las lecciones de estos comicios, se tiene que reflexionar acerca del uso de recursos que marcan los que se conoce como “guerra sucia”. El panismo no puede alegar que son víctimas luego de haber usado tales estrategias en otras elecciones –o al menos consentir que otros las usaran en contra de sus adversarios–. Hay muestras del uso de este tipo de tácticas en comicios anteriores por parte del azul.

Si bien el discurso de Ricardo Anaya quiere ofrecer la imagen de un partido ganador, de nada servirá si no se privilegian las propuestas y se buscan contenidos que ayuden a conectar con el electorado, pues a base de denuncias o críticas se ha visto que no es suficiente para ganar una elección.

Más allá de ideas acerca de una nueva reforma electoral que haga más compleja la fiscalización y vigilancia de los actores electorales, el PAN debería demostrar que piensa en el ciudadano y sus necesidades, no en incrementar la carga para la autoridad electoral, quejándose de una guerra sucia en la que también ha tomado parte.

El resultado en Colima puede ser negativo si el panismo se mantiene en la misma línea y no reflexiona ahora sí en serio, o una lección valiosa para las oportunidades que se avecinan.

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