PAN CDMX: pequeño ante un gran reto

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En el marco de la redacción de la Constitución de la Ciudad de México, los panistas se han comenzado a percatar de la verdadera dimensión del Partido en esta urbe. Con tendencias decrecientes, lejano de representar una agenda verdaderamente ciudadana y secuestrado por grupos que sólo buscan su propio beneficio, el PAN en la Ciudad se ve pequeño ante los retos que tiene en el horizonte.


 

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Si la referencia es el año 2000, se verá cómo las posiciones de gobierno del Partido en la capital del país se han venido perdiendo. En aquel año, se ganaron las delegaciones Álvaro Obregón, Azcapotzalco, Cuajimalpa, Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Venustiano Carranza. Hoy, sólo se cuenta con administraciones azules en Benito Juárez y Miguel Hidalgo –esta última recuperada luego de varios jefes delegacionales perredistas–. La votación del partido al inicio del siglo XXI lo colocaba como la segunda fuerza electoral, hoy es tercera, con el agravante de que si la medición se hace por delegación en algunas pasa a ocupar la cuarta o la quinta posición.

Ni que decir de los diputados locales en la Asamblea Legislativa, aspecto en el que también se han visto reducir los números.

En cuanto a militancia, el tema va por un sentido similar a lo comentado en los párrafos anteriores. Al día de hoy, los panistas en la Ciudad de México suman poco más de 33 mil, que son menos de las 70 mil firmas que un aspirante a candidato independiente tiene que juntar para obtener el registro.

En demarcaciones como Cuauhtémoc, el padrón está compuesto por cerca de 800 personas, aunque el propio presidente del Partido, Mauricio Tabe, ha reconocido que se podrían expulsar a 6 mil personas que son considerados “infiltrados”, a lo que se suma que auditorias llevadas a cabo por el CEN del Partido demostraron la afiliación masiva realizada en lugares como Benito Juárez, en donde se encontraron taquerías en las que estaban registrados varios militantes.

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A esto se suma una falta de coordinación para ofrecer una agenda ciudadana atractiva, pues el Partido en la capital del país maneja un gran abanico de temas, en el cual ninguno termina de ser presentado como el más importante o de mayor peso, razón por lo cual los esfuerzos en materia de comunicación se difuminan en asuntos variados que no terminan de convencer a los electores.

Asimismo, es notorio el silencio –o al menos la discreción– en temas como la legalización de la marihuana, el matrimonio entre personas del mismo sexo o la construcción del nuevo aeropuerto, asuntos que no han merecido una correcta difusión de los posicionamientos del Partido, pues los voceros se muestran descoordinados o con otras temáticas.

De la misma manera, los instrumentos de difusión muestran una falta de continuidad, pues únicamente las redes sociales y la página web se han mantenido, no así la revista y algunas otras publicaciones que se editaban para informar a los militantes, las cuales han pasado a mejor vida sin sustitutos.

Para rematar, el hecho de que la dirigencia en la ciudad, al igual que la Asamblea Legislativa, se encuentre dominada por un mismo grupo, ha generado que sean los integrantes del mismo quienes se repartan posiciones y se perfilen para representar al panismo en el Congreso Constituyente.

La declaración de Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno de la ciudad, en el sentido de que sería una constitución de izquierda, no mereció una respuesta contundente de la dirigencia del panismo en esta urbe, pues a pesar de sus número bajos, al menos en la última elección obtuvo cerca del 14% de la votación, lo que le daría fuerza para manejar el tema de la necesidad de un marco normativo plural y no cargado a una posición, por más que a Mancera le guste hablar en esos términos, aunque sus acciones –como el Corredor Cultural Chapultepec demostró–, no correspondan a esa forma de pensamiento.

Así, el panismo en la Ciudad de México se ve pequeño frente al reto que tiene por delante, con una dirigencia cuestionada por la pertenencia a un grupo que sólo ve por sus propios intereses, una militancia disminuida y en franca decadencia, y sin el empuje necesario para fijar, exitosamente, una agenda que le ayude a recuperar las simpatías ciudadanas perdidas, esas que son tan difíciles de mantener.

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De la revisión del padrón azul, un dato llama la atención: la entidad con más afiliados al partido es Veracruz con 44 mil 418, seguido por el Estado de México con 43 mil 861. Sigue en el tercer lugar Puebla con casi 36 mil y Jalisco con 37 mil 155 militantes. La Ciudad de México se ubica en el quinto lugar de un padrón que parece responder a una lógica electoral.

Una investigación del diario Capital México, en el marco de la iniciativa para el periodismo de investigación del  International Center for Journalism (ICFJ), mostró como los senadores del PAN benefician a panistas en asesorías, estudios de opinión, manejo de redes sociales y hasta flores, en donde nombres como el de Kenia López Rabadán, Alejandro Zapata Perogordo y otros salen a relucir.

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