Manuel Gómez Morin

Manuel Gomez Morin
Manuel Gomez Morin

El pasado 27 de febrero, se cumplió un aniversario más del natalicio de quien fuera el principal impulsor de la fundación del Partido Acción Nacional. Pese a que la efeméride se recordó en algunos eventos, como el encabezado por el Partido en la Ciudad de México con la presencia de Felipe Calderón, así como repitiendo frases de Gómez Morin en redes sociales, la realidad es que el PAN actual tiene poco que ver con las ideas que animaron la creación del instituto político a finales de la década de los 30 del siglo pasado.


 

Que no haya ilusos

Manuel Gómez Morin nació en el municipio de Batopilas en Chihuahua. Huérfano de padre siendo niño, se trasladó con su madre a la ciudad de Parral, luego a la capital estatal para de ahí ir a León, Guanajuato. En 1915 comienza su carrera de derecho en la Escuela de Jurisprudencia de la, en aquel entonces, Universidad Nacional de México, en donde comienza a escribir para diario como El Universal y en El Heraldo de México.

Al año siguiente, junto a otros seis compañeros universitarios, funda la sociedad de conferencias y conciertos, misma que daría motivo a que el grupo fuera conocido como Los siete sabios. En su carrera profesional, destaca su paso como oficial mayor de la Secretaría de Hacienda, director de la Agencia Financiera del gobierno mexicano en Nueva York, director de la Escuela de Jurisprudencia, rector de la Universidad Nacional, así como fundador del PAN, candidato a diputado federal en dos ocasiones, asesor de la embajada rusa en México, entro otros.

Uno de los signos de su carrera, fue la relación que estableció con José Vasconcelos, participando en su campaña presidencial en 1929, episodio que lo marcaría y del que surgieron varias de las ideas que animaron su esfuerzo para la creación de lo que sería Acción Nacional.

Gómez Morin, Gutiérrez Lascuraín y Cossio
Gómez Morin, Gutiérrez Lascuraín y Cossio
A este respecto, el propio Gómez Morin mencionó en 1944 que “no fue una aventura la fundación de Acción Nacional, fue un destino. No fue arrebato de pasión ni interés transitorio; fue precisión de deber y certidumbre de un estilo de vida. Para todos, aun cuando se extingan la forma o la posibilidad de la organización, aun cuando se quiebren los lazos que a ella nos vinculan, esta empresa ha sido y será huella espiritual indeleble”.

De igual manera, advirtió en ese mismo año que “no estamos (en Acción Nacional) para cercar y defender nuestro huertito, ni para redondear una capilla exclusivista de vanidades, ni por la jactancia de creernos capaces. Estamos para extender de nuevo a todos la invitación cordial y exigente, sólo cerrada para los simuladores y logreros…”

Su intención, como reveló en 1938, era la de “formar un partido, ayudar realmente a la formación y organización de la ciudadanía de México, hacer que tengan cada vez más eficacia y substancia real las instituciones fundamentales que hasta ahora han sido formulismo y falsificación simplemente; limpiar la vida pública y restaurar en ella el orden y la responsabilidad, la aptitud y la honradez; pelear porque la autoridad sea misión de servicio y no de opresión, ni posibilidad de medro, para que en ella pueda apoyarse una obra de justicia social y de mejoramiento de todos los mexicanos”.

El hecho de que los propios descendientes del fundador se encuentren alejados del Partido, incluso uno de ellos con amenaza de expulsión por denunciar irregularidades en una campaña interna, habla de la forma en que su herencia ha sido tratada por los actuales militantes, en lo que cabe perfectamente aquella frase que el propio Manuel Gómez Morin repetía de vez en cuando: “que no haya ilusos para que no haya desilusionados”.

Quizá la profecía en las palabras de Don Manuel esté a punto de cumplirse, en la perspectiva de que el Partido ha cambiado sus valores por un simple pragmatismo: “mientras que todo el esfuerzo de Acción Nacional se funde en nuestros valores espirituales, no habrá PRI, no habrá general, no habrá fuerza material alguna, que pueda acabar con este gran empeño de almas que es el Partido Acción Nacional”.

Gómez Morin con la Delegacion Guerrero
Gómez Morin con miembros de la Delegacion Guerrero

Migajas

En la ceremonia que el PAN en la Ciudad de México llevó a cabo en la Rotonda de las Personas Ilustres, llamó la atención no sólo la presencia de Felipe Calderón como orador principal, sino la de Lorenzo Gómez Morin Fuentes, exsubsecretario de Educación Básica en el gobierno de Fox, quien cuando buscó –hace varias legislaturas– inscribirse en busca de una candidatura plurinominal, sus deseos se vieron truncados por un veto de Los Pinos, según le informaron al nieto del fundador del PAN. Por supuesto que el principal habitante de la residencia presidencial era el propio Calderón.

Lejos de las ideas de Gómez Morin, el PAN enfrenta en la actual coyuntura electoral una fuga por goteo de militantes en busca de candidatura, como da cuenta El Universal en este texto.

Margarita Zavala continúa con su campaña anticipada para obtener la candidatura presidencial del PAN en 2018, por lo pronto ya declaró que es la mejor opción frente al resto de los suspirantes.

Interesante entrevista que Juan Carlos Mondragón, expresidente del PAN en Puebla, dio a un medio local, en la que califica de caricatura democrática lo que se ha convertido el Partido en la entidad.

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