Mujeres panistas

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Si bien es cierto que Acción Nacional se ha sumado a iniciativas como la que le dio el voto a las mujeres, en sus primeras décadas de vida, también lo es que el déficit con ellas es grande. Pese a impulsar a varias a candidaturas desde la década de los 40, en la actualidad no hay damas azules que hayan ocupado alguna posición de responsabilidad en órganos tan importantes como un gobierno estatal o coordinaciones parlamentarias federales.


 

Faltantes

Pese a que en su historia Acción Nacional ha impulsado varios temas relativos a las mujeres, la realidad muestra que hoy es uno de los partidos que menos posiciones les ha dado. Como muestra de lo anterior se puede comentar que en su historia el PAN no ha tenido a ninguna gobernadora en sus filas, además de que en la coordinación de los senadores no ha pasado ninguna mujer, pudiendo presumir únicamente a una coordinadora de diputados federales, una candidata presidencial y una presidenta nacional del Partido.

Y es que hablamos de un instituto político que desde su fundación impulso el tema femenino, en tiempos en que ellas no podían ejercer el voto. Fue de los primeros en sumarlas a las tareas políticas, creando para ello la Sección Femenina, además de postular candidatas desde la década de los años 40.

Pero pese a esos impulsos iniciales, y de mantener una estructura llamada Promoción Política de la Mujer, no ha logrado que alguna de sus militantes llegue a una gubernatura a pesar de contar, en el pasado, con candidatas competitivas como Ana Tere Aranda en Puebla, Rosario Castro en Durango o Luisa María Calderón en Michoacán.

En la actualidad, sólo Adriana Dávila en Tlaxcala es la única candidata que el PAN presenta para una candidatura a gobernador, siendo alguien con posibilidades reales de triunfo el próximo 5 de junio.

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Otro déficit que el partido presenta con relación al tema femenino tiene que ver con las coordinaciones federales de los grupos parlamentarios en las cámaras de diputados y senadores. En la primera, sólo Josefina Vázquez Mota ha ocupado tal posición, en tanto que en la cámara alta no ha sido designada ninguna mujer pese a contar con varias que podrían desempeñar tal encargo con decoro, como Marcela Torres Peimbert o Laura Rojas quienes no fueron designadas para el cargo.

En la actual legislatura, el porcentaje de diputadas que integran el grupo parlamentario del PAN en la LXIII Legislatura es de 43.1%, es decir 47 de 109 integrantes del grupo. En tanto en el senado, son 15 senadoras de 38 integrantes de la bancada azul.

Respecto a las dirigencias estatales y la nacional, si bien se han presentado liderazgos femeninos que encabezaron las estructuras del partido en varios estados de la república, como Rebeca Clouthier en Nuevo León o Mariana Gómez del Campo en la Ciudad de México, así como la presidencia –de manera interina– de Cecilia Romero Castillo en el CEN, el número de mujeres que han sido electas como presidentas del Partido aún es pequeño en comparación con los hombres.

Y qué decir de las candidaturas presidenciales, en dónde sólo Josefina Vázquez Mota ganó la nominación para terminar en un tercer lugar en la elección federal de 2012.

Adicionalmente, hay que comentar que las mujeres han sido objeto de maltrato por parte de sus colegas de partido, como se documentó en el caso de las conversaciones filtradas de funcionarios de la delegación Benito Juárez y sus expresiones misóginas, o el caso de Villa Balboa en donde diputados federales disfrutaron de la compañía de mujeres sin que se aclarara quien pagó por el festejo.

Son sólo botones de muestra que enseñan la doble cara que algunos muestran en este tema, pese a la rica tradición de apoyo del panismo hacia el género femenino.

Asimismo, es necesario comentar en este contexto las renuncias de mujeres panistas a la militancia partidista bajo el argumento de que fueron marginadas de la posibilidad de competir, como fue el caso reciente de Nancy Vásquez y Sandra Amaya en Durango.

Ahora, la figura de Margarita Zavala surge como la posibilidad para competir en la elección presidencial de 2018, aunque las piedras en el camino que se le están colocando vislumbran que tendrá que remar contra corriente para alcanzar la candidatura o tomar la decisión de competir como independiente, renunciando al Partido como fue el caso de Ana Tere Aranda en Puebla.

Pese a todo, felicidades a las mujeres panistas y ánimo ante los retos que tienen por delante en el partido.

Margarita

 

Migajas

Hablando de mujeres, una ha generado un daño considerable a la imagen del Partido en Sinaloa y no por sí misma sino por el pésimo manejo que le han dado al tema, lo que ha provocado que dos expresidentes del Partido, Cecilia Romero y Gustavo Madero, se hayan distanciado por el tema de la diputada local Lucero Guadalupe Sánchez López.

Otra mujer panista que ocupó un cargo importante, como presidenta municipal de Monterrey, sigue bajo la lupa por irregularidades en su gestión, como lo muestra en un artículo de Milenio Diario Alejandro González, quien relata cómo Margarita Arellanes pagó por adelantado los servicios de un abogado para que defendiera a los funcionarios de su administración, incluido ella misma, de las acusaciones que surgieran tras dejar el cargo.

Publicado en el Diario Indicador Político el 8 de marzo de 2016.

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