Fracturado o unido, dilema panista

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Ante la proximidad de los procesos electorales que se avecinan, el panismo debería estar no sólo preparándose para iniciar las respectivas campañas, sino en reflexionar acerca de cómo encarará los desafíos de las urnas. Es bien sabido que la división interna es la mejor receta para la derrota, pero a pesar de repetir esto continuamente las rupturas son algo cotidiano.

 

En busca de la unidad

Para el Partido Acción Nacional, la búsqueda de la unidad se ha convertido en un asunto difícil de procesar. Al igual que en su momento temas como la existencia de grupos secretos o cómo manejar la defensa de la vida provocaron discusiones hacia ninguna parte, pese a que la imagen del partido se veía afectada a tal punto que esto le restaba votos –un asunto que, sin duda, le duele a los actuales militantes–, la unidad es otro aspecto de la vida partidista que se suma a los problemas que deben enfrentar.

Para nadie es un secreto, pues los panistas se han encargado de declararlo a los cuatro vientos, que divididos es imposible que ganen elecciones, por lo que en cada inicio de una aventura electoral los voceros azules se encargan de clamar que el partido va unido. Tal ha sido el impacto –o trauma, si se quiere ver– que esto ha tenido al interior del blanquiazul, que los intentos por alcanzar la unidad han modificado el lenguaje panista, ese mismo que era utilizado para condenar las candidaturas de unidad del priísmo y que ahora son presumidas por los dirigentes panistas.

En aras de una unidad, el panismo busca obviar lo que antes se presumía: el debate interno, la camaradería castrense, la convocatoria a ciudadanos libres que exponían sus ideas sin imposiciones, características que definieron al panismo en sus primeras décadas de vida, pero que actualmente dejaron su lugar al control de los grupos, a las designaciones de acuerdo a encuestas y a la uniformidad que se alcanza con padrones manipulados.

Asimismo, las divisiones internas son escondidas tratando de dar una imagen de un partido que acude unido a un proceso electoral. Por ejemplo, en el Estado de México se definió que la candidatura para gobernador sea para una militante con poca trayectoria y gracias a que puntea en las encuestas, lo que deja serias dudas acerca de la manera en que los otros aspirantes a dicha posición tomaron la decisión.

¿En verdad aceptaron una decisión desde el centro que los hace a un lado?

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Además, se suma a este escenario los recursos jurídicos interpuestos por Ulises Ramírez, a quien se le acusa lo mismo de controlar a buena parte del panismo mexiquense, de estar cerca del gobierno estatal y de ser factor de división. El también diputado es el único que ha buscado poner una queja ante el Poder Judicial para revertir el proceso, algo que muchos panistas –pese a que no comulgan con sus procederes–, desean que se haga realidad.

Ante este panorama, es bueno preguntar si el panismo acudirá unido o no al proceso electoral del Estado de México. Si se pregunta a líderes panistas de la entidad, la respuesta será que no hay fracturas y que se enfrentará en unidad el desafío electoral, pero sin dejar de señalar a quienes “pueden” dañar al partido con su ambición –en clara referencia al personaje citado en el párrafo anterior.

Además, los mismos panistas se referirán a los grupos al interior del partido y la manera en que se disputan la candidatura presidencial, algo que también refleja la división interna, pues dicha posición no podrá tener más que un solo dueño.

La manera en que se han expresado las inconformidades por las candidaturas que se han presentado en los tres procesos en las entidades en las que se renovarán las gubernaturas, dan cuenta de que la unidad es algo más cercano a un ideal que a una realidad.

Así, las campañas electorales que están por iniciar presenciarán la presencia de un panismo que buscará ofrecer una imagen que no corresponde a su realidad, pero que se acomoda a lo que los líderes y dueños de grupos buscan ofrecer a la ciudadanía. A pesar de esto, nos enteraremos de enfrentamientos, peleas internas y luchas por el poder en el seno del blanquiazul, pues la ropa sucia azul no se lava en casa, sino que se filtra a la prensa o se exhibe en redes sociales.

 

Migajas

Continuando con el tema del Estado de México, ya comienzan a surgir las versiones de un posible cambio de camiseta de Ulises Ramírez, a quien de acuerdo a la nota que compartimos estaría a punto de pintarse tricolor.

Enrique Aranda, en su columna semanal, especula sobre la negativa de militantes panistas cuando se les preguntaba por una posible alianza con el PRI en el 2018, un tema que sin duda merece una reflexión más completa.

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