Alianza, central en la estrategia de Anaya

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La pelea por la candidatura presidencial del PAN, está en una fase que más que guerra de trincheras asemeja una partida de ajedrez. Los movimientos se calculan al detalle para ganar la tan anhelada posición. En esta pelea el tema de las alianzas es central para que Ricardo Anaya, quien tiene la sartén por el mango, pueda descarrilar a sus adversarios, en especial a Rafael Moreno Valle, quien es el que podría aprovechar la coyuntura.

Planes a futuro

La manera en que se pelea la candidatura presidencial del blanquiazul es una lucha en la que la estrategia es fundamental. Los distintos aspirantes se movilizan en función de sus necesidades y fuerza para lograr influir en el proceso de elección interna.

Si bien los estatutos marcan que la manera de elegir al abanderado que representará al partido en 2018 puede ser por medio de la votación directa de militantes, con un padrón cercano al medio millón de personas, también prevé otros métodos, incluso la designación directa por decisión de los órganos de decisión del mismo.

Este punto es central para entender algunos de los movimientos recientes que se han dado al interior de Acción Nacional. Así, la gira que inició Margarita Zavala tiene como fin influir en la decisión que, en el plan de su campaña, tendrá que tomar el militante si se adelantan los tiempos para elegir al candidato panista o, si se toma la decisión de conformar una alianza, salir bien posicionada en las encuestas que se utilizarán para definir quien la encabezará.

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Rafael Moreno Valle, por su parte, también recorre el país con el pretexto de promover su libro –que incluye una polémica con un par de editoriales, para ayudar a la promoción–, tanto para fortalecer los comités de apoyos estatales, como para darse a conocer entra la militancia y aparecer en un buen lugar en las encuestas.

Ambos aspirantes saben que de sus adelantados movimientos depende parte del éxito para alcanzar la meta propuesta.

Pero también este par de precandidatos deben enfrentar la estrategia que ha establecido Ricardo Anaya. Tener la presidencia del partido le da la oportunidad de tener el sartén por el mango, pues si se realiza una elección entre militantes podría repetir lo hecho en la votación para elegir dirigente nacional, ocasión en la que enfrentó a Javier Corral presentando para el registro como candidato más de 200 mil firmas, cuando el estatuto señala que deben ser 10% del padrón –que en aquel proceso era poco mayor a los 400 mil militantes–, con lo que mandó el mensaje de que tenía ganado el puesto antes de que se acudiera a las casillas.

Esto se explica por el control que tiene de las estructuras estatales y la alianza que mantiene con varios caciques azules en distintas entidades del país, lo que le permite contar con un voto seguro que puede garantizarle una victoria.

Pero si esto no se concreta, en particular por las quejas calderonistas de que no se puede elegir al candidato presidencial con un padrón poco confiable, Anaya tiene la carta de las alianzas.

En un escenario como el que se espera se dé para las elecciones federales de 2018, además de las voces panistas que han asegurado que solo el PAN no gana, la discusión en torno a la necesidad de formar una alianza cobran una mayor dimensión, pues se trataría de una manera de asegurar un triunfo –al menos en teoría– para arrebatarle al PRI la presidencia de la república.

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Las experiencias aliancistas en los estados en 2016 y 2017, que le permiten hoy tener al blanquiazul el mayor número de gobernadores de su historia, son un buen argumento para impulsar este esquema en los comicios del año entrante.

Pero además, y aquí radica un punto importante en la estrategia de Anaya, si se aprueba que el PAN acuda en alianza a las elecciones presidenciales del 2018, el CEN tendría la facultad de designar directamente al candidato, siempre en acuerdo con los otros socios electorales, algo que podría beneficiar directamente al actual presidente del Partido.

Si las versiones de que el PRD sería el otro partido con el que se conformaría la alianza, en una negociación que incluiría la candidatura a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, Margarita Zavala bien podría ser vetada –sobre todo por lo hecho por su marido, Felipe Calderón–, la oportunidad la puede aprovechar tanto Ricardo Anaya como Rafael Moreno Valle.

El primero por su cuidada imagen y por representar un personaje que se ha opuesto al PRI y a López Obrador, lo cual puede entusiasmar a los promotores de la coalición, y el segundo por el apoyo que tiene en ambos partidos.

Al menos lo anterior sería el guion de esta historia, misma que empieza a tener sus primeros capítulos.

Migajas

Álvaro Delgado, en su columna en El Heraldo de México, abona en el sentido de la columna que está leyendo, estimado lector.

Siguen los ecos por la derrota panista en el Estado de México. Ahora surgen mayores detalles de los problemas que enfrentó Josefina Vázquez Mota, quien incluso habría amenazado con renunciar debido a señalamientos en contra de su familia.

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